miércoles, 29 de abril de 2009

Vida y rebelión de un General aymara: Pablo Zárate Willka

1. Infancia juventud y madurez
Es característico en los indígenas el sufrimiento y el infortunio, producto de la invasión y la colonización. Por ende, los efectos sociales materializados son la esclavización, servidumbre y el pongueaje, del indio en el plano social. Y en el plano económico es la expropiación y avasallamiento de las tierras comunitarias de los ayllus y comunidades por los criollos y los blancos, convertidos ahora en latifundistas y patrones. Todo ello con el aval de los gobernadores coloniales. En consecuencia, en este período de los 50 últimos años del siglo XIX (a los indígenas de entonces), les tocó vivir otro de los peores momentos. Sobre todo, durante el gobierno de Mariano Melgarejo y de Tomás Frías, quienes afectaron los intereses indígenas, mediante normas dictadas durante sus gobiernos, el primero un 20 de marzo de 1866 y el segundo en 1874.

Mediante estas normas, promovidos y promulgados por los gobiernos de entonces, despojaron y usurparon a los indios de sus tierras, favoreciendo a los blancos o criollos; quienes tendrían la libertad de adquirir tierras comunales de distintas formas amañadas. De hecho, estas y otras medidas jurídicas coloniales, las ha vivido y ha sentido desde temprana edad, Pablo Zárate Willka. Y según Ramiro Condarco, el niño Zárate Willka fue de descendencia incaica. Posiblemente sea cierto, porque el término Willka, es una categoría propia de las estirpes incas, por la gran significancia política que éste representa.

En cuanto a sus progenitores, no se conoce a ciencia cierta, quienes fueron, porque no existen datos certeros sobre este punto. Lo que se sabe es a través de sus declaraciones durante el juicio instaurado contra él. En el indica que es de procedencia de la provincia Aroma, de la localidad de Sica Sica. Sin embargo, sus vecinos como José Tellería y Mariano Mamani, de la misma provincia testificaron en aquellos tiempos que Zárate Willka es de nacimiento de Imilla Imilla, hoy conocido como Milla milla, una pequeña comunidad situada cerca de Sica Sica.

Otro de los datos que es imposible de precisar, es la fecha exacta de su nacimiento. Alguien dirá seguramente, cuál la importancia de la fecha de su nacimiento; pero lo cierto es que la sociedad indígena y la misma sociedad del país, requieren reconstruir las fechas heroicas de sus liberadores indígenas, por el significado que éste representa. Para ello se requieren datos exactos y solo se sabe que han logrado precisar el lugar de su nacimiento, Imilla Imilla, por intermedio de las propias declaraciones del Willka en el juicio. También se sabe que el Temible, no radicó en su lugar de su nacimiento; al contrario, fijó como su residencia permanente la comunidad de Machacamarca.

El Temible Willka, como la gran mayoría de los indígenas, siempre estaba en movimiento geográfico. Y Willka desde niño, adolescente y hasta llegar a ser mayor, pudo forjarse en los albores de la vida injusta como millones de indígenas de este país y del continente, en distintos espacios territoriales. Sin embargo, para su mejor comprensión, se describe a continuación otras consideraciones, donde se especifican sus características peculiares.

“…el pequeño Pablo comienza, desde temprana edad, a entrenarse en las duras faenas del campo. Acompaña a sus mayores en la barbechera de los campos, en la roturación de la tierra laborable, en el cuidado de las sementeras, en las alegres tareas de la cosecha. Hubo recorrido, también, las serranías próximas y las estepas solitarias en busca de dehesas naturales para el rebaño familiar.” (Condarco: 1982: 88)

Y es de suponer que desde temprana edad Zárate Willka ha visto todos los maltratos, despojos, látigos y otras humillaciones a los aymaras o mejor dicho a su pueblo. Y por otro lado, el pequeño Pablo Zárate asumió desde temprana edad responsabilidades de su hogar hasta los de la comunidad. Tal como sucede hasta el día de hoy en las comunidades, donde es una ley comunal, el de trabajar como parte de la colectividad según su capacidad. De esta forma se fue construyendo la conciencia y el decidido principio de la liberación, en el Willka niño.

En consecuencia, el pensamiento liberador que adquirió, fue en la lucha diaria y constante contra los latifundistas y los patrones. De niño, adolescente y juven. Porque al igual que Tupaj Katari, no pudo recibir una formación en el campo del conocimiento occidental.

Pero está probado que sí dominaba la lengua española, hablaba casi correctamente. Y también escribía. Esto hace suponer que no fue un simple indio alzado, sino todo lo contrario. Tenía el horizonte marcado, estaba conciente de lo que pretendía para él y su pueblo. Para él estaba claro, cuál era el proyecto madre por el que debería luchar y morir. De lo contrario, hubiese pactado para salvar su vida. No como quisieron interpretar algunos historiadores o tratadistas de la historia oficial, que su grado sería fruto de la alianza y el pacto con Pando.

Otro elemento formador, como revolucionario indígena, fue la memoria histórica y el lugar de su origen, es decir, Sica Sica, de donde emergieron hombres dignos como Tupaj Katari. Y este pueblo se caracterizaba de rebelde y justiciero, desde tiempos primarios de la invasión. Por ejemplo, el Cerco a La Paz de 1781, fue gestado desde Sica Sica. Otro movimiento, fue por Juan Manuel Cáceres. Existía tradición de lucha rebelde. Y Willka, asimiló desde niño, hasta su juventud, esta memoria histórica contada oralmente de generación en generación, transmitida por el abueblo, sus padres y en su conjunto por los comunarios y el pueblo de manera secuencial.

En la madurez de Willka según sus características cualitativas, las investigaciones o entrevistas hechas a los vecinos de esos años indican, que Willka tenía una mente muy lúcida. A esta afirmación contribuirán posteriormente, aunque de manera contraria, las descripciones hechas tanto de periodistas y sus adversarios políticos. En casi todas ellas encontramos descripciones despectivas, y era de esperarse, pero cuando hacemos el ejercicio de la contraposición, es decir, contraponiendo a las descripciones despectivas, invirtiendo los términos como “temible” por “agradable”, pues encontraremos las verdaderas respuestas. Y las halagadoras casi son nulas. Alguno que otro tiene consideraciones descripciones benévolas para él. Por lo tanto, bajo estos dos elementos descriptivos iniciaremos a desarrollar de Willka como: “muy astuto”, “temible”, “rebelde” entre otras de carácter despectiva. Descritos y amplificados por sus enemigos.

Para ellos, el astuto representaba “perverso”, “diablo”, “tramposo” y “asaltante”; ahora con lo del “temible” se referían desde la concepción estética hasta llegar a lo moral, pretendían hacer ver que Willka representaba lo malo o lo feo del indígena estéticamente. Es decir, el temible era interpretado como: “terrorífico”, “horrible”, “espantoso”, “alarmante” y “tremendo”; y en lo moral, como un “sinvergüenza”, “deshonesto” e “inhumano”. Finalmente, podemos decir, cuando se referían que Willka era un indio rebelde, se referían a que era un “asesino”, “subversivo” “inadaptado”, “indisciplinado” y un “salvaje”. Ellos, al afirmar, describir y amplificar estas descripciones, tenían una intención clara. Amplificar en el subconsciente de la población y del mismo indio, que Willka, que no iba con lo humano, era lo contrario de esta especie. Por lo tanto, era un simple salvaje y bárbaro indio.

Y por último, en el segundo plano, en cuanto se refiere a la descripción real del Willka. Fueron rarísimos los que le reconocieron como un hombre: “valiente”, “inteligente” y “elocuente”.

En lenguajes efectivos, contrapuestos a las anteriores, podemos decir, que los criollos y los blancos ocultaron de Willka cualidades subjetivas y objetivas, con la única finalidad de descalificar el liderazgo del indio. Y en consecuencia, dicho de manera objetiva desde lo nuestro, Willka reunía las mejores condiciones morales y físicas para ser, lo que fue. Por lo tanto, podemos decir que cuando los blancos afirmaban “astuto”, pues lo que no querían aceptar era la “inteligencia”, “honestidad”, “lealtad” y la calidad de “estratega” política y militar que reunía. Dicho de otra forma, Pablo era muy inteligente, honesto, leal y estratega. Ahora cuando se referían con lo del “Temible”, veían una “fuerza india única” en él, que era difícil de “convencer y vencer”, “deseable y bueno”; y finalmente, cuando afirmaban de “rebelde”, lo que no querían admitir era que Willka, definitivamente era justiciero, moralista y liberador. En suma, ellos no reunían estas cualidades y Willka sí. Entonces este indio era un mal que reuniera tales condiciones y cualidades, porque les era perjudicial a sus intereses políticos y económicos. Así se demostraría más adelante.

A este análisis contribuyen grandemente las siguientes afirmaciones:

“…era, física y moralmente, la mejor expresión de su pueblo. Hombre de mediana estatura, de breves y robustas extremidades, de amplio y elevado tórax, de rostro algo redondeado por su tendencia braquioide, de pómulos salientes, de arcos superciliares un poco pronunciados sobre sus ojos vivaces y escrutadores. La frente estrecha y casi plana. La piel morena y los cabellos leisotricos. El rasgo dominante de su fisonomía fue un natural gesto de severidad. Su tranquila apariencia de mesurada altivez era el signo de una vida austera, un espíritu ensimismado y una marcada inclinación a la seriedad como norma de conducta.” (Condarco: 1982: 92)

Y Willka era de esos hombres totalmente distintos, a lo afirmado por sus detractores con la energía natural, dispuesto a vencer a sus rivales en cualquiera de los escenarios políticos y militares. Pues había labrado su espíritu revolucionario y conciencial a través de la vida difícil y cruel que le tocó vivir.

Otro de los datos que son públicos, en cuanto se refiere a su grado y vestimenta que normalmente utilizaba, podemos aseverar, en palabras de Condarco, según los testigos como: José Tellería, Mariano Gonzales y Damián Paniagua, el General aymara Willka, utilizaba un sombrero de plumas, por su significancia y por la autoridad que suponía. En otras ocasiones, cuando había alguna ceremonia de gran importancia política, él acostumbraba entrar montado en un caballo como un príncipe o rey. Aunque estas formas de presentación, no era siempre con la finalidad de aparentar a los hidalgos o nobles de Europa, al contrario era una forma de representación simple.

Finalmente, como todo hombre al llegar a su madurez, se casó con Ayda Aguilar, con quien tuvo en total cuatro hijos, dos mujeres; Dorotea y Concepción, y dos varones; Pío y Juan. De estos últimos, se tiene conocimiento que uno de ellos siguió su camino, pero no se tiene informaciones sobre cuál fue su destino posterior. Sin embargo es de suponer, que los hijos de Willka migraron, para resguardar su generación, a otras partes del país. Y a esta hipótesis coadyuva que uno de sus nietos radicara actualmente en Oruro.

1.1. El General aymara

Seguramente lo del general aymara es y será nuevo, porque no hay datos que confirmen hasta ahora sobre un general aymara que hubiese existido y menos que haya participado en una determinada insurrección y luego en una revolución inconclusa. Pero sí hubo otro militar indio Lauriano Machaca, quién inclusive se proclamó presidente indio, que es otra historia, pero es que de data más cercana.

Lo interesante y significativo, de este general indio al que nos referimos, es que no es un militar instruido en las Escuelas y Colegios militares coloniales de Bolivia. Porque por la condición de indios; los aymaras, quechuas y otros indígenas de otras nacionalidades, no tenían derecho alguno a este “privilegio” o a la escuela de la maquinaria de muerte, y menos podría ser un “destacado” y especializado para las guerras, dentro de las aulas de la tristemente célebre, Escuela de las Américas. Aunque éste no existía en esos tiempos, pero vale como ejemplo.

De modo que nos referimos a un indio aymara, que labró su grado militar en plena Guerra. En los campos de batalla, como tiene que ser. Es obvio que sus detractores y algunos datos de la historia oficial colonialista consideren que su grado sea posiblemente producto del pacto con el General Pando. Sin embargo, más allá de esos datos afirmativos o de negación a esta concepción, el factum histórico de la Guerra Federal demostró que Willka tenía un proyecto claro y concreto. Y como General de la División y Comandante en Jefe del Ejército Indígena, tuvo la gran capacidad de conducir al ejército indio a los umbrales de la historia. Es decir, los grados militares de prestigio, que la ostentaba, no eran concesiones de ninguna índole.

Posteriormente en sus últimos años de vida, con mucha dignidad, luciría el uniforme militar, con grado de General, aunque no haya sido propio de él este uniforme. Es decir, Willka se constituye en el Primer General aymara. Por lo tanto era muy detallista y disciplinado inclusive en lo básico, en su forma de presentación. Y mucho más podemos suponer, en las arenas revolucionarias.

Como se habrá visto en este pasaje breve histórico, la vida de Willka marca uno de los hitos de la historia de la sociedad indígena nacional, que ha llegado ha ser paradigma de vida y de rebelión, hasta el sacrificio de su misma vida, por su pueblo y nación.

En suma desde sus levantamientos, en los años posteriores hasta nuestros días, Pablo Zárate Willka, se ha constituido en el símbolo y figura, política y militar indígena, que merece una investigación profunda, como parte del homenaje y reconocimiento a su carácter de distinción.

2. Insurrección: Estrategias y tácticas de una posible restitución del poder indio

El objetivo de fondo de los indígenas y del Willka, no era solamente que se les restituyesen las tierras comunitarias. Esta demanda era sola una estrategia, porque en el fondo se buscaba un poder y gobierno propio. Es decir, un gobierno indio. Y una prueba de lo afirmado, es lo que sucedió en 1900, muy pronto después de la victoria de la Guerra Federal, la constitución del Estado Aymara y un gobierno indio con todos sus ministros a la cabeza de Juan Lero en la localidad de Peñas (Ticona: 2003). Y otro fue la del Lorenzo Ramírez, quien se declaró presidente de los aymaras y nombró a sus ministros en Mohoza, que duró más de un mes. Estos y otros datos que nos inducen a creer que el proyecto de los indios era otro, iba por otro camino, y no por las vía liberal, ni la de los constitucionalistas.

Para estos fines, es de suponer, que un hombre como Willka y una sociedad, con una tradición de lucha y resistencia en los campos de batalla por más de 400 años, tomasen todas las precauciones posibles. Es decir, alianzas y pactos para asegurar el éxito, pero que a nuestro modesto análisis sean más que pactos y alianzas. Eran estrategias y tácticas militares, de una guerra como tal, con la finalidad única de autorestituirse el poder de los indios por ellos mismos. Así como afirmará Reinaga, después de casi un siglo, “que solo el indio liberará al indio”. Este principio, es una consecuencia de aprendizajes de siglos. Y no es una situación fortuita.
Entre los pactos más importantes se puede citar que Pando le ofreció a Willka la Vicepresidencia, la restitución de las tierras comunales y la libertad de los indios.

3. Traición, enjuiciamiento y muerte del Willka

Desde luego, los indígenas, habían descubierto que los Liberales no iban a cumplir con sus promesas. Que simplemente les habían utilizado para sus fines del grupo oligárquico en ascendencia criolla de La Paz. Entonces desconocieron al jefe militar del Ejército Federal, indicando que el presidente es otro y no Pando
“En 1899 los revolucionarios federalistas de La Paz utilizaron a las masas indígenas para enfrentar a las fuerzas del presidente Severo Alonso…” (Choque: 2000).
Una de las traiciones a Willka y a los indígenas de Pando es la orden emitida a los chuquisaqueños para que se retiren frente a la aproximación de los indios al lugar, que de seguro les iban a exterminar o como mínimo derrotarles con resultados nefastos para los constitucionalistas.

De modo que desconocieron a Pando como autoridad. En vez de vivar a Pando vivaron a Willka, como primer elemento. Luego, vino la desobediencia a los pancistas; finalmente, la insurrección para constituirse en un movimiento propio y autónomo.

De ahí para delante estaba echada la suerte de Willka y el movimiento. Lo único que se buscaría ahora eran los argumentos para apresar y exterminar a los indios alzados. Pero primero el objetivo era la captura y el enjuiciamiento de Willka.
La segunda traición de los blancos fue que lo prometido, la restitución de los poderes indios y la tierra, no se cumplieron. Finalmente, la muerte a Willka que es la parte más dramática de la historia.
“En todo caso, es en el alma de Pando, en su transfiguración desde líder federal de masas y defensor del territorio hasta contratador de la unidad pactada y fraguador concreto del asesinato de Willka, donde debe verse el destino que tuvo por último la revolución federal…” (Zabaleta: 1982: 141).
Willka fue enjuiciado durante meses y luego recluido en prisión en la cárcel de Oruro hasta 1903. Después fugaría por efectos del motín de los presidiarios. Pero su muerte es totalmente obscura y misteriosa. No se sabe a ciencia cierta como falleció, pero se tiene sospecha que el autor intelectual es el mismo Pando, pues según datos no muy claros, Willka sería asesinado en 1904.


BIBLIOGRAFIA


1.- CENSED, Historia de los movimientos campesinos en Bolivia, Cochabamba, Bolivia, s/a
2.- CHOQUE Canqui Roberto, Una experiencia política indígena en Bolivia: de Pablo Zárate Willka a Víctor Hugo Cárdenas, Anales de la Reunión Anual de Etnología, Tomo I, Musef Editores. La Paz Bolivia, 2000
3.- CONDARCO Ramírez Ramiro, Zárate El “Temible” Willka, Historia de la rebelión indígena de 1899, La Paz Bolivia, 1982.
4.- MENDIETA Parada Pilar, De Tupac Katari a Zárate Willka. Alianzas, pactos, resistencia y rebelión en Mohoza (1780-1899), Instituto de Estudios Bolivianos. UMSA, La Paz, Bolivia. Julio de 2001.
5.- MENDIETA Parada Pilar, La Ley de ex vinculación y la resistencia indígena en Mohoza 1880-1899, serie: Anales de la Reunión Anual de Etnología, Tomo I, Musef, La Paz Bolivia, 2000.
6.- OH (Revista domingo para toda la familia), Los tiempos. Así cayó Melgarejo. Cochabamba Bolivia. 14 de enero del 2007.
7.- RIVERA Cusicanqui Silvia, Oprimidos pero no vencidos, luchas del campesinado aymara y qhechwa 1900 -1980. Editorial THOA (Taller de Historia Oral Andina), La Paz - Bolivia, 2003
8.- TICONA Alejo Esteban, Pueblos Indígenas y Estado boliviano. La larga historia de conflictos, Universidad Cordillera de La Paz, Gazeta de Antropología, Nº 19, La Paz Bolivia, 2003
9.- ZABALETA Mercado René, Lo nacional – popular en Bolivia, editorial Siglo XXI, DF. México, 1986.

Nota: Es un resumen de un trabajo de investigación de varias páginas, no publicada.

1 comentario:

Vidal Ramos dijo...

Zapare Willca el General ayma simplente seguio los designios de la lebertad, que el pueblo tanto anhelaba, la libertad tarde o temprano siempre llega